Empieza a construir con IA sin guías ni cursos: los 3 prompts que necesitas
Llevas meses guardando tutoriales que no abres. Tu IA ya sabe hacer lo que ellos explican, y puede enseñártelo mientras lo construyes.
Seguro que te suena. Tienes una carpeta de favoritos con "170 prompts para esto", "el workflow definitivo para aquello" y tres hilos de X que prometías leer el fin de semana. Y sigues sin haber construido nada tuyo.
No es pereza. Es que el listón parece más alto de lo que es. Damos por hecho que primero toca aprender el método de otro y, con suerte, aplicarlo después.
Yo pienso lo contrario: hoy te bastan tres cosas. Y el asistente que ya pagas puede llevarte de la mano en las tres. Sí, escribo una newsletter y te estoy diciendo que no necesitas tener una abierta al lado para empezar. Al final te cuento cuándo sí compensa pagar por una.
Por qué empezar es más fácil que hace un año
Las herramientas de ahora hacen solas tres cosas que antes tenías que montar tú a mano:
Te entrevistan antes de proponer nada, en vez de lanzarse a generar a ciegas.
Crean agentes especialistas que revisan tu plan desde distintos puntos de vista.
Construyen algo que funciona a partir de la descripción de un resultado.
Hasta hace poco, para sacar algo parecido había que seguir una guía al pie de la letra. Ahora le pides a tu IA que te ayude a diseñar el flujo de trabajo alrededor de tu idea. Aprender de los procesos de otros sigue valiendo, yo lo hago. Lo que ya no hace falta es depender de ellos para dar el primer paso.
Lo que construyas puede ser enorme o minúsculo. Solo tiene que resolver algo real: un generador de imágenes para redes, un lector que ordene tus correos, una app de tareas para ti solo, una campaña de vídeos cortos.
Esto funciona con ChatGPT, Claude o Gemini. Los pasos son los mismos. Lo único que cambia es si tu herramienta sabe crear subagentes (paso 2), así que compruébalo en la tuya antes de seguir.
Paso 1: describe el resultado y deja que te entreviste
En tu primer mensaje caben dos cosas, y solo dos: el resultado que quieres y que te entreviste, una pregunta cada vez.
Una pregunta. Cada vez. Parece un detalle, pero lo cambia todo.
Yo no lo escribo, lo dicto. Hablo con la herramienta mientras mi cerebro todavía está arrancando y el proyecto se pone en marcha solo. Tú puedes hacer lo mismo con el dictado del móvil o con una app de voz. Si prefieres teclear, también vale.
Quiero [resultado final] para [objetivo]. [Aquí cuéntame todo lo que se te ocurra: ideas, dudas, referencias, lo que no quieres].
Antes de proponerme ninguna solución, hazme preguntas de una en una. Si no sé responder alguna, explícame las opciones que tengo.
Imagina que quieres una app sencilla para apuntar tareas. La conversación iría más o menos así:
¿Quién la va a usar? Solo yo.
¿Las tareas completadas deben desaparecer? No, quiero tener prueba de que he hecho cosas.
¿Quieres que recuerde tu lista al cerrar la página? Sí.
Por qué funciona:
Te obliga a pensar en cosas que no habías considerado.
Tus respuestas condicionan las preguntas siguientes.
Puedes cambiar de opinión a mitad de frase.
Aprendes mientras especificas. Dos pájaros de un tiro, y ya viene en tu suscripción.
Vale para una web, una serie de vídeos, una campaña de marketing o un temario de clase. Todavía no he encontrado un caso donde me falle. Salvo uno: la ciberseguridad. Eso no se lo dejaría a un modelo. Ahí confío en gente que sabe del tema.
Paso 2: pide una revisión previa de expertos
Cuando ya tengas la lista de requisitos, sentirás que toca construir. Aún no.
Tu IA ha entendido lo que tú quieres. Ahora falta saber qué te exigiría un panel de especialistas. Yo lo llamo revisión previa: el plan pasa por varias miradas expertas antes de que se escriba una sola línea, para pillar requisitos que faltan y problemas probables.
Reúne un panel de agentes expertos relevantes para esta tarea. Que cada uno revise el plan desde la perspectiva de un especialista con experiencia en implementaciones parecidas. Pídeles que hagan una revisión previa. Después corrige el plan y espera a que yo lo apruebe antes de construir nada.
Antes había que fabricar esos personajes uno a uno y darles habilidades. Ahora las herramientas crean los agentes por ti. Yo lo he probado con Claude y con ChatGPT en modo trabajo; si usas otra, comprueba que admite subagentes. Y ojo, son perspectivas generadas por IA: revisa lo que te devuelven, no lo des por bueno sin leerlo.
No necesitas un comité de agentes para renombrar seis archivos. Que la revisión sea proporcional al trabajo.
Cuando apruebes el plan, déjala trabajar. Que le dé vueltas al problema hasta que se atasque con algo que solo puedes darle tú: iniciar sesión en algún sitio, unas imágenes de referencia, una decisión. Se lo das y sigue.
Paso 3: revisa lo que ha construido
Revisar no es solo comprobar que hace lo que pediste. Es probarlo tú, verificar cualquier dato o afirmación que haya metido y preguntar el porqué de las decisiones que no entiendas.
Esa última parte es la que más rinde. Si algo te chirría, no lo toques a ciegas: pídele que te lo explique. Así pasas de usar la herramienta a entender lo que hace.
Explícame las decisiones más importantes que has tomado al construir esto, como si no supiera nada del tema. Para cada una, dime qué alternativa había y por qué elegiste esta.
Después dime qué datos o afirmaciones del resultado debería verificar yo por mi cuenta, y qué haría yo para probar que todo funciona de verdad.
Entonces, ¿para qué sirve una newsletter de IA?
Para algo que no es empezar. Una newsletter es una invitación recurrente a la experiencia y la mirada de otra persona. Y una que merezca tu dinero te da más que información: el gusto de encontrarte con una cabeza que vale la pena.
Cuando alguien me pide criterio para decidir a quién pagar, le paso esta lista:
¿Te da una secuencia que no sacarías fácilmente describiéndole tu tarea a la IA?
¿Se ve pensamiento original detrás del trabajo?
¿Hay una opinión propia? Prueba de la cara: ¿se nota para quién está escrito, o es música de ascensor que intenta gustar a todo internet?
¿Puedes inspeccionar los resultados del experimento?
¿Hay algo reutilizable que te ahorre tiempo y créditos de IA?
¿Te ha enseñado algo que desafíe lo que pensabas?
¿Te ha hecho cambiar algo de lo que venías haciendo?
Hay una prueba más que me gusta mucho, la del prompt: viendo el resultado, ¿podrías adivinar qué prompt lo produjo, casi idéntico? Si no puedes, había oficio detrás.
Cualquiera puede explicarte dónde hacer clic. Yo no pago por una visita guiada a la documentación de un proveedor, eso lo leo solo. Pago por el experimento con su montaje y sus resultados, por las capturas del trabajo a medias y, sobre todo, por el criterio de fondo. Quiero acabar de leer con la sensación de "esto no se me había ocurrido".
Lo que no hace este método
No te quita el trabajo de pensar. Si contestas a las preguntas con prisas, el plan saldrá flojo y el resultado también. Tampoco sustituye a un experto cuando hay algo crítico en juego, como la seguridad o los datos sensibles. Y los agentes revisores son IA opinando sobre IA: el visto bueno sigue siendo tuyo.
Pero para empezar ya no hace falta pedir permiso ni esperar a la guía perfecta. Describe, deja que te pregunte, revisa el plan, prueba el resultado.
Elige hoy una cosa pequeña que te estorbe y úsala de conejillo de indias. Y cuéntame qué has construido, que tengo curiosidad.
Lo que te llevas
Empieza describiendo el resultado que quieres y pidiendo que te entreviste, una pregunta cada vez.
Antes de que construya, pide una revisión previa del plan por un panel de expertos y apruébalo tú.
Prueba el resultado tú mismo, verifica los datos y pregunta por las decisiones que no entiendas.
Que la revisión sea proporcional: no montes un comité para una tarea pequeña.
Paga por una newsletter solo si te da experimentos propios, herramientas útiles y criterio que te rete.
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